Clínica Dental Moyúa en Bilbao
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El cáncer de boca o también llamado de orofaringe y de cavidad oral se produce con más frecuencia en tres áreas: la lengua, las amígdalas y la orofaringe y las encías, base de la boca y otras partes.

Se trata de una enfermedad en la que la edad promedio de la mayoría de las personas que son diagnosticadas con estos tipos de cáncer es de 62 años; aunque se puede presentar en personas jóvenes. Muy pocas veces ocurren en niños, aunque un poco más de un cuarto ocurre en pacientes menores de 55 años.

Según los datos estadísticos que ha ofrecido la Sociedad Americana Contra El Cáncer, durante este 2017 en Estados Unidos casi 50.000 personas lo contraerán y unas 9.700 de ellas morirán por algún tipo de estos cánceres.

Se trata, pues, de unos datos a tener muy en cuenta y comenzar con la prevención. Pese a que la tasa de mortalidad para estos tipos de cánceres ha disminuido en los últimos 30 años, no hay que obviar los factores que los pueden desencadenar.

Siete factores de riesgo para los cánceres de boca

1. Género

El cáncer de boca ataca más a los hombres que a las mujeres. Según las estadísticas, son dos veces más propensos a padecerlo.

Según la Sociedad Americana del Cáncer, esto podría deberse a que entre los hombres se dan  tasas más altas de consumo de alcohol y tabaco y que acuden menos al dentista.

Aunque en los últimos años la tasa general de casos nuevos de esta enfermedad se ha mantenido estable entre los hombres y se ha reducido levemente entre las mujeres, se ha registrado a su vez un aumento en los casos de cáncer de orofaringe asociado con infecciones a causa del virus del papiloma humano (VPH) entre hombres y mujeres de raza blanca.

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2. La edad

La edad media de diagnóstico es a los 62 años, pero podría descender a los 52-56 por la subida de los casos asociados al VPH.

Aunque hay que tener en cuenta que el riesgo de cáncer oral aumenta en gran medida a partir de los 44 años de edad.

3. El tabaco

El consumo de tabaco hace que aumente el riesgo de contraer estos tipos de cáncer de boca de forma dramática. Sabemos que el tabaquismo puede causar cáncer de pulmón y de otras partes del cuerpo; pero de boca también.

Además, las diferentes formas de consumo de tabaco, incide también en el riesgo para padecerlo en una u otra zona. Así, los fumadores de pipa tienen mayor riesgo de padecerlo en los labios; mientras que los que mascan tabaco, lo desarrollan en mayor índice en las mejillas o encías.

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4. El alcohol

Según los datos facilitados por la Sociedad Americana del Cáncer, 7 de cada 10 pacientes de cáncer oral son grandes bebedores. La medida que establece qué se considera beber demasiado, es de dos bebidas al día o más en los hombres y una media de más de una bebida al día para las mujeres.

Por supuesto, si bebes y además también fumas, el riesgo de que contraigas un tipo de cáncer de boca aumenta exponencialmente.

5. El virus del papiloma humano (VPH)

Esta enfermedad trasmitida sexualmente se asocia ahora con 10.000 casos de cáncer orofaríngeo diagnosticados cada año en los Estados Unidos. Estos datos están haciendo que la edad media de personas que contraen cánceres de boca esté bajando.

Las personas que son diagnosticadas con cáncer oral asociado al VPH tienden a ser más jóvenes y no fumadores. Aunque este tipo es a menudo diagnosticado en una fase más avanzada debido a que se desarrolla en áreas difíciles de detectar, personas con cánceres positivos a VPH tienen un menor riesgo de muerte o recurrencia.

6. La exposición al sol

Se producen mayores índices de cáncer de labios entre personas que, por hábitos de vida o profesiones en las que tienen que trabajar al aire libre, permanecen muchas horas al día al sol.

7. La dieta

Se ha determinado en varios estudios, realizados por laAsociación Americana de Dentistas, que una dieta baja en frutas y hortalizas está relacionada con un mayor riesgo de cáncer oral y orofaríngeo.

8 errores que perjudican tu salud dental

¿Crees que puedes estar cometiendo errores que pueden perjudicar tu salud dental? ¿Quieres mantener tu boca sana y los dientes en buen estado? Es más fácil de lo que piensas, de verdad.

Reflexiona por un momento: ¿no sería más fácil prestar un poco de atención y cuidado a nuestros dientes a diario, en vez de actuar con dejadez y esperar a tener un problema para buscar remedio? Como siempre os decimos en consulta, el mejor de los tratamientos dentales es la prevención.

Si tu problema es que a veces no sabes identificar si estás haciendo algo mal o que va en contra de la salud de tus dientes, desde hoy se acabaron las excusas. Vamos a enumerar los 8 errores más graves en contra de tu salud dental. Para que no los repitas.

8 errores que perjudican tu salud dental

1. No cepillarse bien los dientes

Limpiarse los dientes es mucho más que pasarse el cepillo con la pasta tres veces al día. No se trata sólo de cantidad, sino de calidad. Limpiarse los dientes es una técnica que se aprende, como cualquier otra en esta vida, y se perfecciona con la práctica.

Lo datos son abrumadores: se calcula que el 85% de la población no realiza bien la higiene dental diaria. Eso, elevado a la salud dental, piensa qué errores más graves cometemos a diario.

Para empezar desde ya con la higiene dental correcta y cepillarnos bien los dientes, contaremos con cuatro herramientas magníficas:

Aparte de una buena técnica es necesario contar con unas buenas herramientas que cuestan muy poco y son muy fáciles de encontrar:

  • Un cepillo suave
  • Dentífrico adecuado no abrasivo
  • Seda dental y cepillos interproximales
  • Colutorio adecuado

La limpieza dental correcta lleva su tiempo. No sirve ir con prisas.

Ante cualquier duda, solicita una cita con alguno de nuestros higienistas dentales y te explicarán esta técnica paso a paso.

8 errores que perjudican tu salud dental

2. No utilizar seda dental en la limpieza de dientes

Como ya hemos mencionado, la seda dental y los cepillos interproximales son algunas de las herramientas básicas para la limpieza dental. No sólo hay que limpiarse con el cepillo; no es suficiente.

La seda dental y los cepillos interproximales llegarán donde el cepillo no llegue. Porque eso lo tienes que tener muy claro: el cepillo sólo no es capaz de limpiar en profundidad todos los recovecos de nuestra boca. Espacio entre dientes, huecos, espacios entre el diente y la encía, etc también merecen un poco de tiempo a diario.

Como en el caso del cepillo dental, el uso de la seda también tiene su técnica, puesto que es mucho más que encajar el hilo entre las piezas dentales y tirar.

De nuevo insistimos en que se trata de una técnica que es necesario aprender, que alguien nos la enseñe y que mejora con la práctica. Y ese alguien que te puede instruir es el/a higienista dental.

3. Saltarse las revisiones del dentista

Pereza, miedo al dentista, falta de síntomas que sugieran un problema, no querer gastar… son muchas las excusas que se buscan para evitar ir a la revisión del dentista y saltarse la consulta.

Lo vemos a diario en consulta y nos lo contáis a menudo. Pero es nuestra labor y obligación insistir: una revisión, por lo menos una vez al año, puede prevenir muchos problemas de salud dental y, además, nos permitirá a los profesionales adelantarnos a algunos otros.

Media hora puede salvarte de sufrir una dolencia bucal. No es tiempo malgastado, de verdad. La máxima es clara: prevenir antes que lamentar. Una revisión dental a tiempo puede evitarte muchos problemas.

Míralo como una pequeña inversión en tiempo y dinero, con la que además ahorras porque evitas un mal mayor.

8 errores que perjudican tu salud dental

4. Acudir al dentista sólo cuando duele

Volvemos a lo comentado en el punto anterior: esperar a que haya síntomas de una dolencia bucal, como dolor o rotura de una pieza, inflamación, sangrado, etc es un grave error.

Si acudes a la consulta sólo cuando te encuentras ante un problema que te causa malestar es atentar contra tu salud dental. Y lo sabes. Porque esto supone que el problema o la dolencia ya existe y, por lo tanto, ya te has condenado a un tratamiento que será más caro y largo.

Más grave aún, no acudir a nosotros cuando se sufre dolor o se nota que algo pasa y se trata de remediar con analgésicos, se auto medica o se siguen consejos de personas inexpertas.  O aguantan el dolor, creyendo que va a remitir. No funciona así; en odontología, los problemas no desaparecen por sí solos; es más, evolucionan a peor y se agravan.

Una endodoncia o la pérdida de una pieza tiene su origen en una pequeña caries no tratada a tiempo. Así que piensa y reflexiona al respecto.

5. El tabaco

El tabaco resulta peligroso e insalubre para la salud de tu boca.

Interfiere de forma muy negativa en el funcionamiento de las células en nuestra boca: disminuye el aporte sanguíneo a las encías y mucosas y esto hace que sean blanco de infecciones, ya que habrá menos defensas y se dificulta el proceso de curación.

Todos los tipos de tabaco son perjudiciales para la salud bucal: cigarrillos, pipas, puros, tabaco de mascar… incluso el tan famoso vapeo también.

La lista de problemas que provoca el tabaquismo es muy larga:

  • Mal aliento
  • Aumento de la acumulación de placa y sarro en los dientes
  • Cambio de color en los dientes
  • Irritación de los conductos salivares en el suelo de la boca
  • Mayor pérdida de soporte para los dientes
  • Mayor riesgo de cáncer oral.
  • Mayor riesgo de periodontitis, siendo el responsable en más del 70% de los casos de periodontitis en adultos.
  • Procesos de curación más lentos tras una extracción dental, tratamiento periodontal o cirugía oral.
  • Menor tasa de éxito de los tratamientos con implantes dentales.

Así que antes de encender tu siguiente cigarrillo, piénsatelo.

8 errores que perjudican tu salud dental

6. Mala dieta

La mala dieta es uno de los factores que más influyen negativamente en la salud de nuestros dientes. La mala alimentación perjudica también la salud dental.

Hay alimentos que debemos tratar de evitar en lo posible y otros cuyo consumo debemos moderar.

Esta es la lista:

:: Azúcares y carbohidratos

Las bacterias que habitan en nuestra boca se alimentan de los azúcares, los descomponen y los trasforman en ácidos, que son los que atacan a nuestros dientes.

:: Alimentos ácidos

Los alimentos y bebidas ácidos atacan a nuestros dientes y debilitan el esmalte, lo que produce caries y ocasiona hipersensibilidad. Por lo tanto, debemos evitar las bebidas azucaradas y energéticas, refrescos, limón…

:: Zumos de frutas y cítricos

Los ácidos que contienen dañan el esmalte dental. Son sanos, pero intenta siempre enjuagarte o lavarte los dientes inmediatamente después de consumirlos.

:: Caramelos y chucherías

Además de contener azúcar en exceso, su textura hace que se queden incrustados en los dientes. También pueden provocar llagas y úlceras en nuestra cavidad bucal. Si además son duros, incluso podría darse un traumatismo.

:: Alimentos blandos

Cuando realizamos la acción de masticar, estamos a su vez limpiando la superficie de nuestros dientes.

Los alimentos que resultan demasiado blandos no facilitan esta acción y pueden rpvocar la formación de placa bacteriana.

:: Alimentos duros

Tenemos que tener especial cuidado con los alimentos que resulten demasiado duros para masticar y que nos puedan provocar traumatismos.

:: Alimentos pegajosos

Los alimentos con texturas pegajosas son más difíciles de eliminar y se quedan adheridos en huecos interdentales y hendiduras.

:: Patatas fritas y snacks

Las patatas fritas están repletas de almidón y se quedan pegadas a los dientes. Al igual que con los zumos, cuando consumas este tipo de alimentos asegúrate de eliminar completamente los restos.

:: Bollería industrial

Tienen un alto grado de azúcares refinados y además se pegan a los dientes.

7. Malas costumbres con tu boca

Hemos adquirido ciertos hábitos y costumbres que son perjudiciales para nuestros dientes y nuestra salud dental.

Nuestra boca tiene unas funciones concretas y entre ellas no está la de servir de herramienta, entre otras muchas.

Hay que evitar:

:: Masticar hielo.

:: Practicar deportes de contacto sin protector bucal.

:: Apretar o rechinar los dientes y no utilizar una férula de descarga. Si sufres de bruxismo es el momento de ponerle remedio y consultarnos. Te podemos ayudar.

:: Utilizar los dientes como herramienta: evita abrir botellas, cortar, rasgar… con la boca.

:: Piercings en la boca y lengua. Recordamos el artículo en el que tratamos este tema.

:: Morder materiales, como lápices, bolígrafos, palos…

:: Mordernos las uñas.

8. Dentistas y odontólogos low cost

En los últimos años hemos visto cómo han proliferado marcas en odontología low cost, que ofrecen dudosas ofertas, gangas, precios en teoría baratos y facilidades de pago. A veces se convierten en una trampa y siempre está en juego tu salud: ¿de verdad crees que este tipo de gangas te pueden ofrecer la misma calidad? ¿crees que usan materiales de calidad?

Como ya hemos dicho, acudir a las revisiones dentales y prevenir no es caro. Es una inversión.

En cuanto a las mencionadas clínicas a bajo coste, aquí te aportamos algunos datos para que reflexiones sobre si resultan una buena opción cuando se trata de tu salud.

  • Baja calidad de materiales e instrumental empleados.
  • Medios obsoletos.
  • Mala calidad de mantenimiento e higiene y seguridad.
  • Atención a gran cantidad de personas a diario, lo que provoca que se dedique poco tiempo a cada paciente, no prestándole la suficiente atención y corriendo el riesgo además de saturación en cuanto a cantidad de trabajo del personal.
  • Laboratorios protésicos de baja calidad.
  • Técnicas de trabajo en las que prima el ahorro en tiempo y costos.
  • Profesionales con poca experiencia y de baja cualificación.
  • Profesionales con condiciones de trabajo de mala calidad. Precariedad laboral.
  • Intrusismo profesional, alegalidades, sobretratamientos…
  • Publicidad engañosa.

¿A que no resultan difíciles de acometer? Como ves, un poco de atención y mimo y la elección de un buen equipo profesional que te atienda, pueden hacer mucho por tu salud dental.

Tenemos ya claro que la base para una buena salud bucal es la higiene después de las comidas. Pero, ¿cómo mantenemos esos hábitos de higiene bucal en el trabajo? ¿Somos constantes o no le damos importancia a nuestra higiene bucal si estamos condicionados por el entorno laboral?

limpieza bucal

Esto es lo que ha investigado recientemente el Consejo General de Dentistas, junto con la Fundación Dental Española (FDE) y la la Federación Española de Higienistas Bucodentales (HIDES), con la colaboración de Orbit.

Han realizado encuestas entre la población española en edad de trabajar. Veamos los resultados, porque nos ofrecen datos interesantes sobre nuestras costumbres higiénicas bucales en periodo laboral.

Piensa por un momento en tu caso particular y cómo responderías a cada pregunta. Cuando lo tengas claro, pincha en la imagen para conocer el dato que se ha obtenido en la encuesta.

Empecemos por los hábitos básicos:

¿Nos lavamos los dientes después de comer en el trabajo?

  • lavarse los dientes en el trabajo

    El 42% de los españoles confiesa que no se lava los dientes después de comer o beber fuera de casa

En caso de lavarnos los dientes fuera de casa, ¿dónde lo hacemos?

  • lavarse los dientes

    Uno de cada dos españoles (48%) afirma que lo hace en la oficina

¿Somos constantes en la costumbre para coger el hábito?

  • cepillo y pasta de dientes

    Uno de cada tres (27%) deja el cepillo y la pasta de dientes en su puesto de trabajo

¿Hay diferencias de hábitos entre sexos?

  • mujer con cepillo de dientes

    Las mujeres son más partidarias de llevar el cepillo de dientes en el bolso

  • hombre con cepillo de dientes

    Los hombres prefieren dejarlo en el trabajo o en el coche.

En cualquier caso, lo importante es que se mantengan y los hábitos de higiene bucal también fuera de casa. Y que seamos constantes.

Incluso cuando por motivos laborales nos encontremos fuera de casa o incluso del lugar de trabajo y no tengamos a mano el cepillo de dientes, lo recomendable es buscar alguna alternativa para asegurar la higiene. Entre éstas, cabe destacar:

:: El hilo dental.

:: Mascar chicles sin azúcar. Éstos pueden generar hasta diez veces más saliva que nuestro estado habitual y ayudar así a eliminar la placa y residuos de los alimentos. La saliva que se genera cuando se masca chicle sin azúcar posee mayor nivel de concentración de minerales y bicarbonatos, lo que ayuda a limpiar.

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Cada vez más padres y madres son conscientes de que algunos hábitos infantiles están directamente relacionados con el desarrollo de los dientes en edad adulta. Uno de los métodos más extendidos para calmar la ansiedad y el dolor en los bebés es el chupete. Seguramente hasta algún familiar os haya dado ese truco tan extendido como equivocado de mojar la punta en azúcar y dárselo para que el niño o niña dejen de llorar.

Por suerte, esta costumbre ha pasado prácticamente a la historia porque son de sobra conocidos los efectos nocivos que tiene el azúcar sobre las piezas dentales, pero es cierto que sigue existiendo mucho uso y abuso del chupete. Conviene aclarar que, en su justa medida, no supone un inconveniente y hasta puede ser un beneficio, aunque muchas veces padres y madres no tienen claro cuando decir basta.

En este post queremos darte algunas pautas que te sirvan de ayuda. Tendremos en cuenta para ello las recomendaciones de la Sociedad Española de Odontopediatría y el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.

Reduce la incidencia de la muerte súbita del lactante

Sí, como lo oyes. Estos dos organismos –y otros internacionales también lo confirman- están de acuerdo en que el chupete reduce la incidencia de muerte súbita en lactantes ya que la succión mejora el control cardiaco del recién nacido. Como ya sabrás, la muerte súbita está relacionada con un fallo en el corazón del bebé.

No usar el chupete durante el primer mes de vida

La Sociedad Española de Odontopediatría recomienda no usarlo en los primeros días de vida y, por su parte, el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría considera que es aconsejable “a partir del primer mes de vida, edad en la que comienza el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante, y cuando la lactancia materna está bien establecida”.

Retirarlo antes de los tres años para evitar deformaciones dentales

Quizás el tiempo sea la clave para hacer un buen uso del chupete. Su utilización no debería alargarse más allá de los tres años para evitar problemas dentales futuros. ¿Cómo puede interferir en el correcto desarrollo de los dientes? Tienes que tener en cuenta que a partir de los seis meses se empieza a producir la erupción de los dientes de leche. Un abuso del chupete hará que los incisivos centrales inferiores –los primeros dientes en brotar- se desvíen hacia dentro, mientras que los incisivos centrales superiores –los segundos en brotar- se vayan separando y desviando hacia fuera. El ajuste entre la arcada superior e inferior también acaba siendo defectuoso dando lugar a problemas de mordida abierta o cruzada.

Limitar su uso diario

Junto a la edad máxima de uso recomendable, también es necesario que limites su utilización diaria. Se estima que para que las malformaciones sean visibles sería necesario que tu bebé estuviese seis horas diarias con el chupete. Por eso, si te fijas, hablamos más de abuso que de uso. Eso sí, no dejes que como compensación se chupe el dedo porque las consecuencias pueden ser mucho peores para sus dientes.

El chupete ideal en cuatro claves

Otra de las dudas más frecuentes entre padres y madres primerizos es qué tipo de chupete es el más adecuado para sus bebés. A la hora de comprar uno, tienes que fijarte en estas cinco cosas:

      Tiene que estar regulado por la normativa de seguridad europea NF S 54-003.
      La tetina deber ser una longitud igual o inferior a 30 milímetros.
      El cuello de la tetina será mucho más grande que la boca del bebé y con, al menos, un orificio para el paso del aire.
      Estará hecho de una sola pieza con bordes redondeados y materiales como látex o silicona.

   

Si tienes más preguntas, no dudes en preguntarnos. Tenemos un equipo de odontopediatras que te echarán una mano en la educación bucodental de tus hijos.

odontofobia3

Tienes miedo al dentista. Tranquilo porque como tú hay millones de personas. Pacientes que retrasan sus visitas a la clínica por miedo al dolor cuando seguramente una visita a tiempo les hubiese asegurado no tener que pasar por ninguno de los tratamientos que imaginan insufribles.

Las razones más habituales que vemos a diario en nuestra consulta, y que explican la odontofobia, pueden dividirse en dos grandes grupos: miedo al sillón del dentista causado por una mala experiencia anterior, por un lado, o miedo heredado, es decir, personas que desde la infancia han visto cómo en casa se asociaba la visita al odontólogo con un mal rato y lo acaban interiorizando como algo propio.

En ambos casos, la odontofobia tienen solución siempre que todos pongamos de nuestra parte, estemos dispuestos a escuchar y tengamos una actitud positiva y abierta para superar el problema. Pasarlo mal en el dentista sólo nos aleja de una buena salud bucodental porque, lógicamente, tendemos a postergar lo que nos resulta desagradable o lo que creemos va a ser doloroso.

En ese sentido, nos gustaría abrirte los ojos porque estamos seguros de que te darás cuenta de que la mala prensa del dentista es cosa del pasado y acabarás diciendo: “Miedo… ¿Quién dijo miedo?

La Odontología ha cambiado.

Poco tienen que ver las consultas de antaño con las de ahora tanto en la forma como en el fondo. La figura del ‘sacamuelas’ -de la seguramente sólo escuches ya hablar a tus abuelos- está, por suerte, prácticamente extinguida. La Odontología y sus profesionales se han perfeccionado y estamos en un momento en el que nuestra primera opción y principal objetivo es siempre conservar y no sustituir. ¿Qué es lo que suele pasar? Frente a otro tipo de descubrimientos y avances de la ciencia en otras áreas de la medicina, la Odontología no suele ocupar grandes titulares. Por así decirlo, no somos una ciencia para el gran público y, muchas veces, eso dificulta que el conocimiento y la ruptura con una imagen que nos ancla al pasado.

Los tratamientos ya no son dolorosos.

De verdad, no tienen por qué serlo. Nos hemos puesto las pilas y hemos aprendido que trabajamos con más éxito cuantas menos molestias provocan los tratamientos en el paciente. Y cuando hablamos de molestias no solo nos referimos a la anestesia, sino a los ruidos, la postura en el sillón o la visión de ciertos elementos y objetos como agujas e instrumentos puntiagudos. Si en un paciente normal influye…imagínate en uno que tiene odontofobia. La tecnología, en este sentido, ha sido una gran ayuda. Desde sillones cada vez más confortables en los que el paciente ya no tiene la agobiante sensación de que estamos literalmente encima de él, pasando por materiales mucho menos amenazantes –por ejemplo, agujas mucho más pequeñas- hasta la generalización de la anestesia en distintas formas –geles, spray, líquida- o la utilización de sedación consciente en casos graves. Lo último son los equipos multimedia con auriculares y gafas para que el paciente pueda ‘aislarse’ y calmar así la ansiedad. No nos extraña que algunos bromeen y se sientan como si estuviesen en el puente de mando del Halcón Milenario en vez en la consulta del dentista.

Cada vez más técnicas mínimamente invasivas.

Es un paso lógico, pero no convenientemente explicado. Hay personas que se hicieron una endodoncia hace años y conservan un recuerdo tan malo que no quieren volver. O pacientes a los que en su momento extrajeron una muela que, quizás hoy en día, se puede salvar pero que están convencidos de que nuevamente perderán un diente. Por seguir con el mismo ejemplo, ya es una práctica habitual hacer las endodoncias a través de microscopio lo que es más preciso para nosotros y mucho más cómodo para el paciente. O salvar un diente sin tener necesariamente que perforar gran parte del mismo y rellenar con un empaste. Ya es posible colocar implantes zigomáticos en la arcada superior a pacientes que han perdido todo el hueso sin someterles a una operación de elevación de seno. O hacer una operación de elevación de seno en la que generaremos hueso con Plasma Rico en Plaquetas procedente del propio paciente. Son sólo cuatro ejemplos de técnicas mínimamente invasivas. No obstante, en Clínica Moyúa englobamos la odontología preventiva como una técnica mínimamente invasiva más. La prevención es, sin duda, el arma más poderosa a tu alcance para conservar una boca sana durante toda tu vida, pero para eso es necesario que aprendas cómo son tus dientes, cómo actúa la caries y cómo el cuidado de tu higiene dental y dieta pueden ayudarte. Recuerda: ¡Somos tus aliados, no tus enemigos!
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No hay una única razón que explique una patología como el bruxismo. Es más bien un conjunto de razones en la que se mezclan aspectos físicos y psicológicos. Desde nuestra experiencia, y después de ver a muchos pacientes con esta patología en nuestra clínica, podemos decirte que las causas más comunes son el estrés y un problema de oclusión en tus dientes.

Aunque popularmente se cree que las personas bruxistas solo rechinan o aprieten los dientes cuando duermen, lo cierto es que hay pacientes que también lo hacen de día. En cualquiera de los dos casos, es un acto inconsciente que el afectado no puede controlar y que tiene muchas consecuencias negativas que, a menudo, pasan inadvertidas. Hoy queremos que aprendas a reconocer esas típicas señales que a los profesionales de la Odontología nos hacen sospechar. Recuerda que no tienen por qué que darse todas a la vez. En realidad, la combinación de algunas de ellas ya son síntomas preocupantes y suficientes para que te plantees venir a vernos.

1. Tienes dolores de cabeza frecuentes que no sabes explicar

No solemos darnos cuenta, pero en el acto de masticar ejercemos una fuerza de entre 33 y 77 kilogramos dependiendo del alimento. Este es un esfuerzo puntual y funcional que tiene un sentido. El hecho de rechinar los dientes mientras dormimos o apretarlos durante el día no tiene ninguna función relacionada con la masticación, hace que la presión ejercida sea mucho mayor de lo normal y acabe afectando a todas las zonas cercanas a la boca. La cabeza es una de ellas.

2. Padeces dolores cervicales

Las personas bruxistas tienen frecuentemente dolores cervicales. Esto les ocurre también a pacientes que tienen problemas de mordida y necesitan una ortodoncia. Queremos decirte con esto que no siempre podemos relacionar bruxismo con estrés.

3. Sientes ruidos o chasquidos en la mandíbula al abrir o cerrar la boca

Si sientes chasquidos puedes tener un problema en la articulación temporomandibular (ATM) que une las dos arcadas en ambos lados de la cabeza, justo por debajo de la oreja.

4. No puedes abrir o cerrar completamente la boca o te duele al hacerlo

Igual que el punto anterior, puedes tener afectada la ATM.

5. Tienes molestias al bostezar

Es un síntoma que vemos mucho en personas que son bruxistas nocturnos. Normalmente son las parejas o familiares los que se dan cuenta, pero si vives solo o sola, esta puede ser una pista para darte cuenta.

6. Tienes dientes rotos o fracturados sin haber sufrido ninguna caída

El hecho de rechinar los dientes con tanta fuerza acaba debilitándolos. Aunque te parezca exagerado, vemos todos los días a pacientes que tienen astillados los dientes. Evidentemente es un acto involuntario.

7. Tienes sensibilidad dental cuando tomas cosas frías o calientes

La sensibilidad se produce cuando queda expuesta la dentina que es la parte viva del diente. Si rechinas o aprietas los dientes mientras duermes y llevas mucho tiempo sin tratártelo es muy posible que hayas empezado a desplazar ligeramente de sitio los dientes. Esos movimientos hacen que la encía también sufra y que no cumpla su función de proteger la parte no visible del diente.

8. Sientes que se te mueven los dientes

Hay pacientes que llegan a la consulta con movilidad dental. Te recomendamos que no esperes tanto. El bruxismo no es algo que desaparezca espontáneamente, sino más bien todo lo contrario. Hay que poner remedio a los problemas de ansiedad, estrés y dentadura.

9. Has notado que tienes dañado el esmalte

El esmalte no duele, pero es posible darse cuenta de que está deteriorado porque nuestros dientes tendrán una apariencia más opaca. Además, el esmalte es una barrera contra las caries. Si has notado que tienes más caries de lo habitual, consúltanos.

10. Te levantas cansado y tienes la sensación de no haber descansado bien

No descansar correctamente desencadena toda una serie de problemas físicos, psicológicos y sociales que no podemos pasar por alto. Malestar general, irritabilidad, bajo rendimiento laboral, depresión son algunos de ellos. El bruxismo provoca un sueño alterado, por así decirlo, porque tenemos en tensión buena parte de nuestra musculatura facial y cervical.