Clínica Dental Moyúa en Bilbao
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Cada vez más padres y madres son conscientes de que algunos hábitos infantiles están directamente relacionados con el desarrollo de los dientes en edad adulta. Uno de los métodos más extendidos para calmar la ansiedad y el dolor en los bebés es el chupete. Seguramente hasta algún familiar os haya dado ese truco tan extendido como equivocado de mojar la punta en azúcar y dárselo para que el niño o niña dejen de llorar.

Por suerte, esta costumbre ha pasado prácticamente a la historia porque son de sobra conocidos los efectos nocivos que tiene el azúcar sobre las piezas dentales, pero es cierto que sigue existiendo mucho uso y abuso del chupete. Conviene aclarar que, en su justa medida, no supone un inconveniente y hasta puede ser un beneficio, aunque muchas veces padres y madres no tienen claro cuando decir basta.

En este post queremos darte algunas pautas que te sirvan de ayuda. Tendremos en cuenta para ello las recomendaciones de la Sociedad Española de Odontopediatría y el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.

Reduce la incidencia de la muerte súbita del lactante

Sí, como lo oyes. Estos dos organismos –y otros internacionales también lo confirman- están de acuerdo en que el chupete reduce la incidencia de muerte súbita en lactantes ya que la succión mejora el control cardiaco del recién nacido. Como ya sabrás, la muerte súbita está relacionada con un fallo en el corazón del bebé.

No usar el chupete durante el primer mes de vida

La Sociedad Española de Odontopediatría recomienda no usarlo en los primeros días de vida y, por su parte, el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría considera que es aconsejable “a partir del primer mes de vida, edad en la que comienza el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante, y cuando la lactancia materna está bien establecida”.

Retirarlo antes de los tres años para evitar deformaciones dentales

Quizás el tiempo sea la clave para hacer un buen uso del chupete. Su utilización no debería alargarse más allá de los tres años para evitar problemas dentales futuros. ¿Cómo puede interferir en el correcto desarrollo de los dientes? Tienes que tener en cuenta que a partir de los seis meses se empieza a producir la erupción de los dientes de leche. Un abuso del chupete hará que los incisivos centrales inferiores –los primeros dientes en brotar- se desvíen hacia dentro, mientras que los incisivos centrales superiores –los segundos en brotar- se vayan separando y desviando hacia fuera. El ajuste entre la arcada superior e inferior también acaba siendo defectuoso dando lugar a problemas de mordida abierta o cruzada.

Limitar su uso diario

Junto a la edad máxima de uso recomendable, también es necesario que limites su utilización diaria. Se estima que para que las malformaciones sean visibles sería necesario que tu bebé estuviese seis horas diarias con el chupete. Por eso, si te fijas, hablamos más de abuso que de uso. Eso sí, no dejes que como compensación se chupe el dedo porque las consecuencias pueden ser mucho peores para sus dientes.

El chupete ideal en cuatro claves

Otra de las dudas más frecuentes entre padres y madres primerizos es qué tipo de chupete es el más adecuado para sus bebés. A la hora de comprar uno, tienes que fijarte en estas cinco cosas:

      Tiene que estar regulado por la normativa de seguridad europea NF S 54-003.
      La tetina deber ser una longitud igual o inferior a 30 milímetros.
      El cuello de la tetina será mucho más grande que la boca del bebé y con, al menos, un orificio para el paso del aire.
      Estará hecho de una sola pieza con bordes redondeados y materiales como látex o silicona.

   

Si tienes más preguntas, no dudes en preguntarnos. Tenemos un equipo de odontopediatras que te echarán una mano en la educación bucodental de tus hijos.

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Tienes miedo al dentista. Tranquilo porque como tú hay millones de personas. Pacientes que retrasan sus visitas a la clínica por miedo al dolor cuando seguramente una visita a tiempo les hubiese asegurado no tener que pasar por ninguno de los tratamientos que imaginan insufribles.

Las razones más habituales que vemos a diario en nuestra consulta, y que explican la odontofobia, pueden dividirse en dos grandes grupos: miedo al sillón del dentista causado por una mala experiencia anterior, por un lado, o miedo heredado, es decir, personas que desde la infancia han visto cómo en casa se asociaba la visita al odontólogo con un mal rato y lo acaban interiorizando como algo propio.

En ambos casos, la odontofobia tienen solución siempre que todos pongamos de nuestra parte, estemos dispuestos a escuchar y tengamos una actitud positiva y abierta para superar el problema. Pasarlo mal en el dentista sólo nos aleja de una buena salud bucodental porque, lógicamente, tendemos a postergar lo que nos resulta desagradable o lo que creemos va a ser doloroso.

En ese sentido, nos gustaría abrirte los ojos porque estamos seguros de que te darás cuenta de que la mala prensa del dentista es cosa del pasado y acabarás diciendo: “Miedo… ¿Quién dijo miedo?

La Odontología ha cambiado.

Poco tienen que ver las consultas de antaño con las de ahora tanto en la forma como en el fondo. La figura del ‘sacamuelas’ -de la seguramente sólo escuches ya hablar a tus abuelos- está, por suerte, prácticamente extinguida. La Odontología y sus profesionales se han perfeccionado y estamos en un momento en el que nuestra primera opción y principal objetivo es siempre conservar y no sustituir. ¿Qué es lo que suele pasar? Frente a otro tipo de descubrimientos y avances de la ciencia en otras áreas de la medicina, la Odontología no suele ocupar grandes titulares. Por así decirlo, no somos una ciencia para el gran público y, muchas veces, eso dificulta que el conocimiento y la ruptura con una imagen que nos ancla al pasado.

Los tratamientos ya no son dolorosos.

De verdad, no tienen por qué serlo. Nos hemos puesto las pilas y hemos aprendido que trabajamos con más éxito cuantas menos molestias provocan los tratamientos en el paciente. Y cuando hablamos de molestias no solo nos referimos a la anestesia, sino a los ruidos, la postura en el sillón o la visión de ciertos elementos y objetos como agujas e instrumentos puntiagudos. Si en un paciente normal influye…imagínate en uno que tiene odontofobia. La tecnología, en este sentido, ha sido una gran ayuda. Desde sillones cada vez más confortables en los que el paciente ya no tiene la agobiante sensación de que estamos literalmente encima de él, pasando por materiales mucho menos amenazantes –por ejemplo, agujas mucho más pequeñas- hasta la generalización de la anestesia en distintas formas –geles, spray, líquida- o la utilización de sedación consciente en casos graves. Lo último son los equipos multimedia con auriculares y gafas para que el paciente pueda ‘aislarse’ y calmar así la ansiedad. No nos extraña que algunos bromeen y se sientan como si estuviesen en el puente de mando del Halcón Milenario en vez en la consulta del dentista.

Cada vez más técnicas mínimamente invasivas.

Es un paso lógico, pero no convenientemente explicado. Hay personas que se hicieron una endodoncia hace años y conservan un recuerdo tan malo que no quieren volver. O pacientes a los que en su momento extrajeron una muela que, quizás hoy en día, se puede salvar pero que están convencidos de que nuevamente perderán un diente. Por seguir con el mismo ejemplo, ya es una práctica habitual hacer las endodoncias a través de microscopio lo que es más preciso para nosotros y mucho más cómodo para el paciente. O salvar un diente sin tener necesariamente que perforar gran parte del mismo y rellenar con un empaste. Ya es posible colocar implantes zigomáticos en la arcada superior a pacientes que han perdido todo el hueso sin someterles a una operación de elevación de seno. O hacer una operación de elevación de seno en la que generaremos hueso con Plasma Rico en Plaquetas procedente del propio paciente. Son sólo cuatro ejemplos de técnicas mínimamente invasivas. No obstante, en Clínica Moyúa englobamos la odontología preventiva como una técnica mínimamente invasiva más. La prevención es, sin duda, el arma más poderosa a tu alcance para conservar una boca sana durante toda tu vida, pero para eso es necesario que aprendas cómo son tus dientes, cómo actúa la caries y cómo el cuidado de tu higiene dental y dieta pueden ayudarte. Recuerda: ¡Somos tus aliados, no tus enemigos!
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No hay una única razón que explique una patología como el bruxismo. Es más bien un conjunto de razones en la que se mezclan aspectos físicos y psicológicos. Desde nuestra experiencia, y después de ver a muchos pacientes con esta patología en nuestra clínica, podemos decirte que las causas más comunes son el estrés y un problema de oclusión en tus dientes.

Aunque popularmente se cree que las personas bruxistas solo rechinan o aprieten los dientes cuando duermen, lo cierto es que hay pacientes que también lo hacen de día. En cualquiera de los dos casos, es un acto inconsciente que el afectado no puede controlar y que tiene muchas consecuencias negativas que, a menudo, pasan inadvertidas. Hoy queremos que aprendas a reconocer esas típicas señales que a los profesionales de la Odontología nos hacen sospechar. Recuerda que no tienen por qué que darse todas a la vez. En realidad, la combinación de algunas de ellas ya son síntomas preocupantes y suficientes para que te plantees venir a vernos.

1. Tienes dolores de cabeza frecuentes que no sabes explicar

No solemos darnos cuenta, pero en el acto de masticar ejercemos una fuerza de entre 33 y 77 kilogramos dependiendo del alimento. Este es un esfuerzo puntual y funcional que tiene un sentido. El hecho de rechinar los dientes mientras dormimos o apretarlos durante el día no tiene ninguna función relacionada con la masticación, hace que la presión ejercida sea mucho mayor de lo normal y acabe afectando a todas las zonas cercanas a la boca. La cabeza es una de ellas.

2. Padeces dolores cervicales

Las personas bruxistas tienen frecuentemente dolores cervicales. Esto les ocurre también a pacientes que tienen problemas de mordida y necesitan una ortodoncia. Queremos decirte con esto que no siempre podemos relacionar bruxismo con estrés.

3. Sientes ruidos o chasquidos en la mandíbula al abrir o cerrar la boca

Si sientes chasquidos puedes tener un problema en la articulación temporomandibular (ATM) que une las dos arcadas en ambos lados de la cabeza, justo por debajo de la oreja.

4. No puedes abrir o cerrar completamente la boca o te duele al hacerlo

Igual que el punto anterior, puedes tener afectada la ATM.

5. Tienes molestias al bostezar

Es un síntoma que vemos mucho en personas que son bruxistas nocturnos. Normalmente son las parejas o familiares los que se dan cuenta, pero si vives solo o sola, esta puede ser una pista para darte cuenta.

6. Tienes dientes rotos o fracturados sin haber sufrido ninguna caída

El hecho de rechinar los dientes con tanta fuerza acaba debilitándolos. Aunque te parezca exagerado, vemos todos los días a pacientes que tienen astillados los dientes. Evidentemente es un acto involuntario.

7. Tienes sensibilidad dental cuando tomas cosas frías o calientes

La sensibilidad se produce cuando queda expuesta la dentina que es la parte viva del diente. Si rechinas o aprietas los dientes mientras duermes y llevas mucho tiempo sin tratártelo es muy posible que hayas empezado a desplazar ligeramente de sitio los dientes. Esos movimientos hacen que la encía también sufra y que no cumpla su función de proteger la parte no visible del diente.

8. Sientes que se te mueven los dientes

Hay pacientes que llegan a la consulta con movilidad dental. Te recomendamos que no esperes tanto. El bruxismo no es algo que desaparezca espontáneamente, sino más bien todo lo contrario. Hay que poner remedio a los problemas de ansiedad, estrés y dentadura.

9. Has notado que tienes dañado el esmalte

El esmalte no duele, pero es posible darse cuenta de que está deteriorado porque nuestros dientes tendrán una apariencia más opaca. Además, el esmalte es una barrera contra las caries. Si has notado que tienes más caries de lo habitual, consúltanos.

10. Te levantas cansado y tienes la sensación de no haber descansado bien

No descansar correctamente desencadena toda una serie de problemas físicos, psicológicos y sociales que no podemos pasar por alto. Malestar general, irritabilidad, bajo rendimiento laboral, depresión son algunos de ellos. El bruxismo provoca un sueño alterado, por así decirlo, porque tenemos en tensión buena parte de nuestra musculatura facial y cervical.

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Quizás te estás planteando hacerte un blanqueamiento dental profesional y dudas si es mejor entre hacerlo en tu casa o acudir a una clínica dental. Muchas personas nos preguntan si es igual de efectivo y fiable y nuestra respuesta es sí con unas condiciones. Sigue leyendo si quieres tomar la mejor decisión.

Un blanqueamiento dental con garantías exige productos profesionales de venta exclusiva en clínicas dentales.

No lograrás casi nada con las pastas blanqueadoras ni con ningún producto que te vendan fuera de una clínica dental. Tenlo claro. Somos los únicos establecimientos autorizados. Arriesgarte a comprarlo fuera te hará perder dinero, tiempo y, en el peor de los casos, poner en riesgo tus dientes. No nos referimos a las pastas blanqueadoras en farmacias o supermercados. En esos casos, está totalmente controlada la concentración de peróxido de hidrógeno, pero es tan pequeña que no puede ejercer esa acción de aclarar el tono del diente.

El blanqueamiento dental profesional con férulas en casa es igual de efectivo aunque tendrás que esperar algo más de tiempo para ver los resultados.

Es totalmente viable que te hagas el tratamiento al completo en casa siempre que sigas al pie de la letra nuestras indicaciones y podamos tener una supervisión y control periódicos. Lógicamente tardará más tiempo en hacer efecto porque irás poniéndote las férulas unas horas al día. Ten en cuenta que el blanqueamiento dental supone el aclarado del diente de dentro hacia afuera. Vamos a aclarar tu dentina que es la que, por diversas razones, va perdiendo su color marfil natural para ir amarilleando.

El blanqueamiento dental profesional en clínica ofrece resultados a corto plazo.

Efectivamente es una sola sesión de 45 a 60 minutos podemos lograr resultados más rápidos porque usamos un sistema de luz fría -láser Beyond- que acelera la acción del producto blanqueante. Saldrás de la consulta luciendo una sonrisa renovada.

Combinar ambas técnicas suele hará que el blanqueamiento dure más.

Hay muchos casos en los que aconsejamos hacer una sesión en clínica y un refuerzo en casa con férulas. No solo es más cómodo para el paciente, sino que puede alargar la vida del blanqueamiento. En ese sentido, tienes que tener en cuenta que no hay una regla exacta para determinar la duración de un blanqueamiento dental porque dependerá, en gran medida, de tus hábitos alimenticios y de limpieza.

Solo en la clínica dental sabrás si eres un candidato idóneo para un blanqueamiento dental.

Nadie mejor que tu odontólogo para decirte si puedes o no hacerte un blanqueamiento dental o si realmente conseguirás lo que quieres. No todas las personas pueden conseguir el mismo tono de blanco, por ejemplo, porque dependerá de tu tono natural. Tampoco conseguiremos blanquear un diente que previamente ha sufrido una endodoncia o piezas dentales que se han oscurecido por la toma de antibióticos con tetraciclinas. Para estos casos es más recomendable un tratamiento con carillas estéticas.

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En Clínica dental Moyúa nos gusta pensar en la boca como en la maquinaria de un reloj. Cualquier fallo hará que su funcionamiento no sea preciso. Nuestra boca tiene una función principal: masticar y triturar los alimentos que comemos. Sin embargo, tanto si tenemos defectos en varios dientes como si las irregularidades de posición afectan a toda una arcada, sufrirá todo el conjunto. Como si de un dominó se tratase, una pieza mal colocada puede hacer caer al resto.

Sabemos que tomar la decisión de seguir un tratamiento de ortodoncia, aunque sea necesario, no es tarea fácil. Así como la estética suele ser uno de los resortes por los que una persona se plantea acudir a la clínica y pedir ayuda, la duración y el coste suelen ser algunos de los condicionantes que más retrasan la adopción de medidas correctoras en los dientes. Al final, nuestros pacientes se acaban dando cuenta de que una ortodoncia supone mucho más que conseguir una sonrisa bonita y, sobre todo, que la duración y el coste son proporcionales a los beneficios que obtienen.

¿Aún no tienes claro cuáles son los beneficios principales tras hacerte una ortodoncia? Aquí te explicamos los 10 más importantes:

Menos desgaste en los dientes. Cuando los dientes están alineados, su choque entre ellos es, por decirlo de una manera sencilla, natural. Sin embargo, cuando están apiñados o torcidos no hay una armonía en la mordida. Esto hace que se produzcan desgastes en estas piezas dentales lo que las acabará haciendo más débiles y propensas a más enfermedades bucales. La ortodoncia corregirá los defectos y las irregularidades de posición en esos dientes.

Menos riesgo de caries dental. Es muy común que las personas con dientes apiñados tengan más problemas de caries. La razón es sencilla: no es fácil limpiarse los dientes cuando éstos tienen recovecos y huecos antinaturales donde pueden acumularse restos de comida. Simplemente, ni los cepillos de dientes ni la seda dental están diseñados para esto.

Menos riesgo de enfermedad periodontal. Unido a la mayor predisposición a sufrir caries, los pacientes con oclusión dental defectuosa también pueden tener más riesgo de contraer enfermedades periodontales como gingivitis o periodontitis por acumulación de placa dental en lugares de difícil acceso.

Menos movilidad dentaria y sensibilidad dental. Es otra de las consecuencias si los dientes no están en su sitio. Lógicamente, se debilitan y comienzan a moverse. Con un tratamiento de ortodoncia también es posible acabar con casos de sensibilidad dental. Recuerda que la sensibilidad dental se produce porque existen estímulos que entran en contacto directamente con la dentina que está comunicada con la pulpa dentaria. La pulpa tiene terminaciones nerviosas y, de ahí, esa desagradable sensación de dolor cuando tomamos algo frío, caliente, dulce o ácido. Por ejemplo, cuando un diente está montado sobre otro, es muy fácil que parte de ese diente no esté bien cubierto por encía y, por tanto, haga aparición esa sensibilidad dental.

Menos bruxismo. Es cierto que el hecho de rechinar los dientes está asociado a problemas de estrés, pero también lo es que parte del problema puede estar en una mala oclusión, es decir, los dientes de arriba y abajo no encajan correctamente. Una ortodoncia puede solucionar o mejorar mucho una afección como el bruxismo, afortunadamente, cada vez más diagnosticado y tratado.

Menos dolores de espalda, cabeza y oídos. Hay muchos pacientes que se sorprenden cuando se dan cuenta de que corregidos sus dientes, tienen muchos menos dolores de espalda, oídos y cabeza. Piensa que si hoy hay armonía en tu mordida estarás tensionando toda la zona cuando comes y no olvides que los músculos de cabeza, oídos y cervicales están muy relacionados. Hay incluso problemas posturales en menores que están relacionados con la falta de un buen tratamiento de ortodoncia.

Mejor limpieza. Entre los aspectos más positivos de la ortodoncia es que los pacientes, por fin, pueden limpiarse los dientes a conciencia y en profundidad.

Mejor masticación. Este es un beneficio no solo para tu boca, sino para tu cuerpo y tu salud general. Cuando una persona no mastica bien y no puede triturar la comida en condiciones, las digestiones se vuelven más pesadas lo que acaba pasando factura a todo el sistema digestivo. Te lo contamos para que te des cuenta de que tu boca no está aislada, lo que haces con ella tienen efectos positivos y negativos en el conjunto de tu organismo.

Mejor autoestima. La ortodoncia no solo corrige los dientes, sino que también transforma el rostro y hasta hay casos en los que cambia el carácter. No es raro que personas que parecen tímidas, hurañas y sin ganas de relacionarse, en el fondo arrastren un problema en sus dientes.

Mejor estética. Como te decíamos al principio, es una de las principales razones –aunque muchas veces no es la más importante- para acercarse a una clínica dental. La imagen que proyectamos a los demás nos importa y eso no tiene por qué ser malo. Por favor, que nadie te diga que ya estás mayor para hacerte una ortodoncia. Con todo lo que te hemos contado, ya puedes responder a quien te lo diga que una ortodoncia te va a dar mucho más que una sonrisa bonita.

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Muchos pacientes acuden a nuestra consulta porque sienten vergüenza al sonreir o no se sienten del todo a gusto con sus dientes. Lo que puede parecer una mera queja estética encierra un profundo descontento con la propia imagen y, en muchos casos, un problema odontológico grave. La ortodoncia es mucho más que un tratamiento que corrige y alinea los dientes. Incide directamente en la salud general de las personas y pone rectas muchas más cosas que los dientes.

No obstante, parece que para hablar de ortodoncia hay que necesariamente hablar de brackets y actualmente ya no es así. Afortunadamente, nuestros pacientes tienen varias opciones a su alcance para tener el tratamiento de ortodoncia que les hace falta sin renunciar a la estética. Es la llamada ortodoncia invisible.

Aquí te enseñamos sus principales beneficios:

Te olvidarás de los brackets. En Clínica Moyúa trabajamos hace varios años con la tecnología Invisalign® que sustituye los brackets de toda la vida por juegos de férulas transparentes que se cambian cada dos semanas.

Nadie se dará cuenta de que estás siguiendo un tratamiento de ortodoncia. Al ser férulas transparentes, nadie que tú no quieras sabrá que llevas un aparato de ortodoncia. Esto es especialmente importante para personas que trabajan de cara al público o que tienen una preocupación alta por la estética.

Disfrutarás de un tratamiento a medida. Todas las férulas están diseñadas con tecnología 3D y fabricadas a medida de cada paciente. Eso nos permite que se adapten perfectamente a cada diente. Las férulas o alineadores ejercen una presión controlada sobre los dientes, consiguiendo el movimiento justo para una corrección de los dientes hacia el punto deseado de forma controlada y progresiva.

No será necesario que lo lleves 24 horas al día. Si hay una palabra que se repite entre los pacientes que optan por la ortodoncia invisible con Invisalign® es cómodo porque las férulas son de quita y pon. Así, nos ahorramos la parte que –por qué no decirlo- más pereza suele dar: la limpieza. Podrás quitártelas para comer lo que ya reduce mucho la labor y también para limpiarlas.

¿Eficacia? La misma que otras técnicas. No tengas miedo. Tus dientes quedarán igual de alineados que con otras técnicas de ortodoncia. La única diferencia es que puede resultar más caro. De ti depende la opción que escojas, pero si necesitas consejo, ya sabes que nuestra consulta está siempre abierta para ti.

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Uno de los mejores piropos que pueden hacernos nuestros pacientes es venir a la clínica a contarnos emocionados como en su entorno les dicen aquello de “Te veo más guapo/a. No sé qué te has hecho pero se te ha iluminado la cara”. En ese momento sabemos que hemos cumplido nuestro objetivo: mejorar su sonrisa, y por extensión su imagen personal, sin que los cambios se noten o desentonen en el conjunto de tu rostro. No queremos convertirte en otra persona, sino que consigas ser la mejor versión de ti mismo. Esta es la filosofía central que guía nuestros pasos en estética dental. No hay modelos porque el modelo eres tú.

Así, uno de los tratamientos de estética dental más extendidos actualmente son las carillas dentales. Las usamos para corregir pequeñas imperfecciones en los dientes que, de alguna manera, restan buena presencia a la persona y pueden causarle miedo a sonreir y problemas de inseguridad y baja autoestima. A veces una pequeña transformación externa puede ayudar a que se produzca un gran cambio interno. ¿Por qué renunciar a ello?

Desde Clínica Moyúa queremos, no obstante, indicarte cuándo nos planteamos poner en marcha un tratamiento con carillas dentales estéticas de composite o porcelana porque, eso sí, tienes que tener en cuenta que no todos los problemas dentales son solucionables con esta técnica. Fíjate, además, que una carilla dental no es un tratamiento que recomendemos solamente por razones estéticas. Podemos darte también razones médicas que lo justifican.

Pequeños espacios interdentales. En Odontología llamamos diastemas a esos espacios entre los dientes más grandes de lo habitual. Hay quien los luce con orgullo en los incisivos centrales, o popularmente denominadas paletas, hasta los reivindica como sexys, pero más allá de la estética y las modas, lo cierto es que son un lugar perfecto para que se cuele comida. Si mantienes una rigurosa higiene dental, evitarás que se almacenen bacterias que puedan acabar convirtiéndose en caries. Si el espacio no es muy grande, podemos solucionarlo perfectamente con una carilla dental. Si es excesivo, es mejor recurrir a alguna técnica de ortodoncia que nos permita cerrarlo.

Dientes fracturados o astillados. ¿Quién no conoce a alguien que haya tenido la mala suerte de caerse y romperse un diente? Quizás hasta te ha pasado a ti. Ir por la vida con un diente roto no solo no es demasiado estético, sino que supone un sufrimiento para la boca por varias razones. La primera es que, si no lo restauramos, estarás continuamente sometiendo a ese diente a un desgaste antinatural. Segundo porque con esa pieza dental fracturada no morderás correctamente. Volvamos al ejemplo de los incisivos centrales. Imagina que te rompes parcialmente una de las paletas y que no te la arreglas. Debilitarás, además de este diente, su diente antagonista, es decir, el que tienes justamente debajo. La solución más sencilla y mínimamente invasiva es reconstruirlo con una carilla dental.

Dientes ligeramente torcidos o cortos. En este punto, es necesario hablar con precaución porque no podemos arreglar con carillas dentales lo que en realidad son problemas de ortodoncia. Las carillas dentales pueden ser una opción para imperfecciones leves o dientes más cortitos de lo natural. Lo mejor es que revisemos primero tu boca para decirte si, en tu caso, está indicado un tratamiento con carillas dentales.

Dientes manchados u oscurecidos resistentes a un blanqueamiento dental profesional. Hay varias razones por las que los dientes pueden verse oscurecidos. Recurriremos a un tratamiento con carillas dentales cuando no sea posible aclarar esos dientes mediante un blanqueamiento dental profesional u otros métodos. Puede que sea tu caso, si por ejemplo, te has hecho una endodoncia, has sufrido un traumatismo, tienen tinciones producto de una fluorosis o de la toma de antibióticos con tetraciclina.